El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es uno de los trastornos del neurodesarrollo más comunes y estudiados en los niños. Este trastorno crónico afecta la capacidad de una persona para gestionar sus emociones, pensamientos y acciones. En este artículo, exploraremos qué es el TDAH, cómo reconocer sus síntomas y las opciones de tratamiento disponibles.
¿Qué es el TDAH?
El TDAH es una condición cerebral a largo plazo que causa disfunción ejecutiva. Esto significa que interrumpe la capacidad de una persona para:
- Manejar su comportamiento
- Prestar atención
- Controlar la hiperactividad
- Regular su estado de ánimo
- Mantenerse organizado
- Concentrarse
- Seguir instrucciones
- Permanecer quieto
Los niños suelen recibir un diagnóstico durante la infancia, y la condición a menudo persiste en la adultez. Sin embargo, hay tratamientos efectivos disponibles. Si no se trata, el TDAH puede causar complicaciones graves y de por vida.
¿Qué tan común es el TDAH?
Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), casi el 11% de los niños en EE.UU. entre las edades de 2 y 17 años han recibido un diagnóstico de TDAH. A nivel mundial, el 7,2% de los niños han sido diagnosticados con TDAH. Los niños y los asignados masculinos al nacer reciben un diagnóstico de TDAH más del doble de veces que las niñas y los asignados femeninos al nacer.
Tipos de TDAH
Existen cuatro formas diferentes en las que el TDAH puede manifestarse:
- Presentación predominantemente inatenta: Los niños con este tipo de TDAH tienen principalmente dificultades para concentrarse, organizarse y mantenerse en la tarea.
- Presentación predominantemente hiperactiva-impulsiva: Los niños con este tipo muestran problemas de hiperactividad e impulsividad.
- Presentación combinada: Los niños con este tipo muestran al menos seis síntomas de los otros dos tipos.
- Presentación no especificada: Los niños tienen síntomas graves de disfunción, pero no cumplen con los criterios oficiales para un diagnóstico de TDAH.
Síntomas del TDAH
Los proveedores de salud diagnostican el TDAH basándose en la presencia y ausencia de ciertos síntomas. Los síntomas deben haber interferido con el funcionamiento en al menos dos áreas de la vida (como la escuela y el hogar) y haber ocurrido durante al menos los últimos seis meses.
Presentación predominantemente inatenta
Los síntomas incluyen:
- Problemas para prestar atención a los detalles o cometer errores descuidados
- Dificultad para mantener la atención en tareas y actividades
- Problemas para escuchar bien, soñar despierto o parecer distraído
- Dificultad para seguir instrucciones y/o terminar tareas
- Dificultad para organizar tareas y actividades
- Evitar o disgustar las tareas que requieren esfuerzo mental continuo
- Perder cosas con frecuencia
- Distraerse fácilmente por estímulos externos
- Olvidar actividades diarias
Presentación predominantemente hiperactiva-impulsiva
Los síntomas incluyen:
Estar inquieto o moverse constantemente
Levantarse de su asiento cuando se espera que permanezca sentado
Correr o trepar en situaciones inapropiadas
Tener problemas para jugar o participar en actividades de ocio tranquilamente
Estar siempre «en marcha» o actuar como si estuviera «impulsado por un motor»
Hablar demasiado
Responder antes de que se complete la pregunta
Tener problemas para esperar su turno
Interrumpir o entrometerse en conversaciones o juegos de otros
Presentación combinada
Los niños con este tipo muestran comportamientos tanto de la categoría inatenta como de la hiperactiva/impulsiva. Deben mostrar al menos seis de los comportamientos inatentos y seis de los hiperactivos/impulsivos.
Causas del TDAH
Los científicos han identificado diferencias en la estructura y actividad cerebral de las personas con TDAH. El lóbulo frontal, que es responsable de la planificación, la atención, la toma de decisiones y el uso del lenguaje para moderar el comportamiento, se desarrolla más lentamente en personas con TDAH. Además, las redes neuronales y los neurotransmisores juegan un papel importante en el TDAH.
Aunque la genética juega un papel vital, existen otros posibles factores de riesgo:
- Exposición al plomo
- Anatomía cerebral
- Consumo de sustancias durante el embarazo
- Nacimiento prematuro
- Bajo peso al nacer
No son causas del TDAH:
- Alergias
- Inmunizaciones
- Consumo excesivo de azúcar
- Demasiado tiempo frente a pantallas
- Mala crianza
- Factores sociales y ambientales como la pobreza
Complicaciones del TDAH
Sin tratamiento, el TDAH puede llevar a una serie de complicaciones a largo plazo, incluyendo:
- Baja autoestima
- Depresión y ansiedad
- Trastornos alimenticios
- Problemas de sueño
- Trastorno por uso de sustancias
- Conductas impulsivas y de riesgo
- Frecuentes accidentes de tráfico y lesiones
- Problemas en relaciones y otras interacciones sociales
- Bajo rendimiento académico
- Inestabilidad laboral
Diagnóstico y pruebas
Si sospechas que tu hijo tiene TDAH, el primer paso es hacer una cita con su proveedor de salud. No existe una prueba específica para diagnosticar el TDAH. El proveedor recopilará información de varias fuentes, incluyendo padres, maestros y otros cuidadores.
El diagnóstico se basa en las pautas del DSM-5-TR, que incluyen:
- Síntomas en dos o más entornos (hogar, escuela y/o situaciones sociales) que causan disfunción
- Presencia de seis o más síntomas
- Síntomas que afectan considerablemente la capacidad de funcionar en actividades diarias
- Síntomas que comenzaron antes de los 12 años
- Síntomas presentes durante al menos seis meses
Tratamiento del TDAH
El objetivo del tratamiento del TDAH es mejorar los síntomas para que el niño pueda funcionar de manera más efectiva en casa y en la escuela. Para los niños más pequeños (de 4 a 5 años), se recomienda la intervención para padres como primera línea de tratamiento antes de probar medicamentos. Para los niños mayores, adolescentes y adultos, el mejor tratamiento incluye una combinación de terapia conductual y medicamentos para el TDAH.
Terapia conductual
Para los niños menores de 13 años, se recomienda el entrenamiento en manejo del comportamiento para padres. Para los adolescentes, se recomiendan otros tipos de terapia conductual y entrenamiento, como el entrenamiento en habilidades sociales o el entrenamiento en funciones ejecutivas.
Medicación
Los medicamentos pueden ayudar a manejar los síntomas del TDAH. La FDA ha aprobado varios tipos de medicamentos para tratar el TDAH en niños de tan solo 6 años.
- Estimulantes: Son los medicamentos más utilizados para el TDAH. Entre el 70% y el 80% de los niños con TDAH muestran menos síntomas al tomar estos medicamentos.
- No estimulantes: No actúan tan rápido como los estimulantes y generalmente no tienen un impacto tan grande, pero su efecto puede durar hasta 24 horas.
- Antidepresivos: La FDA no ha aprobado los antidepresivos como tratamiento para el TDAH, pero a veces se recetan solos o en combinación con otros medicamentos para el TDAH.
Prevención del TDAH
No se puede prevenir el TDAH, pero se pueden evitar ciertos factores de riesgo. Si estás embarazada, evita toxinas y sustancias como alcohol, tabaco y drogas recreativas.
Pronóstico
El pronóstico a largo plazo del TDAH depende de si el niño recibe tratamiento. Con terapia conductual y/o medicación, la mayoría de los niños llevan una vida saludable. Sin tratamiento, las personas con TDAH pueden experimentar peores resultados y complicaciones de por vida.
Vivir con TDAH
Mantenerse saludable es especialmente importante para los niños con TDAH. Además de la terapia conductual y la medicación, llevar un estilo de vida saludable puede facilitar el manejo de los síntomas. Los comportamientos saludables incluyen:
- Comer una dieta saludable rica en frutas, verduras, proteínas magras y granos enteros
- Hacer ejercicio o participar en actividad física regular
- Limitar el tiempo frente a pantallas
- Dormir la cantidad recomendada
- Estrategias adicionales para manejar el TDAH en casa
- Algunas estrategias útiles incluyen:
Comportamiento
Establecer límites claros y específicos: Los niños con TDAH necesitan saber exactamente lo que se espera de ellos.
Reconocer y elogiar el buen comportamiento: Reconocer comportamientos positivos es una manera efectiva de enseñar lo que se debe hacer.
Disciplinar de manera efectiva: Crear un sistema consistente para recompensar el comportamiento adecuado y responder al mal comportamiento con alternativas como «tiempo fuera» o pérdida de privilegios.
Observar a qué prestas atención: Prestar atención solo al comportamiento inapropiado tiende a aumentar dicho comportamiento.
Organización
Mantén una rutina diaria: Establecer y seguir un horario fijo ayuda a los niños con TDAH a estructurar sus días y reducir la sensación de caos. Desde la hora de despertar hasta el momento de ir a dormir, una rutina constante puede proporcionar una sensación de previsibilidad y seguridad.
Utiliza ayudas visuales: Los calendarios, listas de tareas y otros sistemas visuales pueden ser extremadamente útiles. Ayudan a los niños a comprender mejor lo que se espera de ellos y a mantenerse organizados, facilitando el seguimiento de sus responsabilidades diarias.
Organiza el espacio de estudio: Dedica un lugar específico para hacer las tareas y asegúrate de que esté libre de distracciones. Un espacio ordenado y organizado puede ayudar a los niños a concentrarse mejor en sus actividades escolares.
Establece una rutina para antes de acostarse: Crear una rutina relajante y consistente antes de ir a dormir puede mejorar la calidad del sueño. Actividades como leer un libro o escuchar música tranquila pueden ayudar a los niños a calmarse y prepararse para el descanso, lo que a su vez puede facilitar una mañana más organizada.