El espacio sigue siendo un territorio enigmático y fascinante, pero también un lugar donde pueden surgir amenazas potenciales para la humanidad. Recientemente, el descubrimiento del asteroide 2024 YR4 ha captado la atención de la comunidad científica y del público en general debido a su probabilidad de impacto con la Tierra en 2032. A medida que se afinan los cálculos orbitales, surgen preguntas sobre las posibles consecuencias y las estrategias para mitigar cualquier riesgo.
El descubrimiento de 2024 YR4
El asteroide 2024 YR4 fue detectado el 27 de diciembre de 2024 por un telescopio de la red ATLAS (Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System), ubicado en Río Hurtado, Chile. Inicialmente, no representaba un peligro significativo, pero tras un análisis detallado de su trayectoria, la probabilidad de impacto aumentó de un 1,3 % a un 2,3 %, según cálculos del Centro de Estudios de Objetos Cercanos a la Tierra (CNEOS) de la NASA y la Agencia Espacial Europea (ESA).
El asteroide tiene un diámetro estimado de entre 40 y 90 metros, lo que lo clasifica dentro de los objetos celestes capaces de causar daños regionales en caso de impacto. Su trayectoria lo lleva a recorrer el sistema solar interior, pasando cerca del Sol y la Tierra antes de alejarse hacia la región entre Marte y Júpiter.
Evaluación del riesgo: La escala de Turín
Para evaluar el nivel de amenaza de un asteroide, los astrónomos utilizan la escala de Turín, que va del 0 (sin riesgo) al 10 (impacto catastrófico). Actualmente, 2024 YR4 se encuentra en el nivel 3, lo que indica que merece una atención especial. Si bien la probabilidad de impacto sigue siendo baja, cualquier objeto con más del 1 % de probabilidades de colisión y un tamaño superior a 50 metros es reportado a la Oficina de Asuntos del Espacio Ultraterrestre de la ONU (UNOOSA).
El 29 de enero, la Red Internacional de Advertencia de Asteroides (IAWN) notificó oficialmente su existencia, lo que activó la vigilancia internacional. Días después, el 3 de febrero, el grupo SMPAG (Space Mission Planning Advisory Group) de la ONU confirmó que continuará monitoreando 2024 YR4 hasta que la probabilidad de impacto descienda por debajo del 1 %.
Comparaciones con otros asteroides
El caso de 2024 YR4 ha sido comparado con el del asteroide Apophis, descubierto en 2004. En sus primeras observaciones, Apophis tenía un 2,7 % de probabilidades de impactar la Tierra en 2029, lo que lo llevó a alcanzar el nivel 4 en la escala de Turín. Sin embargo, estudios posteriores descartaron cualquier riesgo, confirmando que pasará a 38.000 kilómetros de nuestro planeta sin peligro.
Aunque 2024 YR4 es más pequeño que Apophis (185 metros), un posible impacto podría generar daños considerables. Se estima que una colisión en tierra firme podría liberar una energía equivalente a ocho megatones de TNT, 500 veces más que la bomba de Hiroshima. Si impactara en el océano, podría provocar un tsunami de gran magnitud.
¿Dónde podría impactar 2024 YR4?
Las proyecciones actuales indican que la posible zona de impacto abarca desde el este del océano Pacífico hasta el sur de Asia, incluyendo Sudamérica y África. Entre los países con mayor probabilidad de impacto se encuentran Colombia, Venezuela, Brasil, la zona media de África, India y Myanmar. Aunque gran parte de la trayectoria atraviesa el océano, también existen zonas densamente pobladas en riesgo.
Posibles estrategias de mitigación
Si en los próximos años la probabilidad de impacto sigue aumentando, la comunidad internacional tendría tiempo suficiente para planificar una respuesta. En 2022, la NASA probó con éxito la misión DART, que logró desviar la trayectoria del asteroide Dimorphos mediante un impacto cinético. Un enfoque similar podría aplicarse a 2024 YR4 si fuera necesario.
Otras estrategias incluyen el uso de explosivos nucleares para alterar la órbita del asteroide o, en caso de impacto inevitable, la evacuación de las zonas en riesgo. La Agencia Espacial Europea (ESA) planea lanzar la sonda RAMSES en 2028 para estudiar el asteroide Apophis, pero algunos expertos sugieren que esta misión podría redirigirse hacia 2024 YR4 si la amenaza persiste.
Monitoreo y cooperación internacional
Organizaciones como la IAWN, la NASA y la ESA continúan recopilando datos para refinar las predicciones sobre la trayectoria de 2024 YR4. Según Tim Spahr, representante de IAWN, es poco común que un asteroide supere el umbral del 1 % de probabilidad de impacto, lo que hace que el monitoreo sea crucial.
Paul Chodas, director del CNEOS de la NASA, ha expresado tranquilidad, asegurando que hay un 99 % de probabilidades de que el asteroide no impacte la Tierra. Sin embargo, el seguimiento continuará hasta confirmar que no representa un riesgo.
El caso de 2024 YR4 es un recordatorio de la importancia de la vigilancia astronómica y la cooperación internacional en defensa planetaria. Aunque los impactos de asteroides son poco frecuentes, son el único desastre natural prevenible con suficiente anticipación.
La tecnología actual permite detectar, monitorear y, en algunos casos, desviar objetos potencialmente peligrosos. El verdadero desafío es coordinar esfuerzos globales para garantizar que los recursos necesarios estén disponibles en caso de una amenaza real. Como concluyeron los expertos, estos eventos representan una oportunidad para unir a la humanidad en la protección de su hogar planetario.